Arcadia, la Inditex británica, se declara en quiebra

Madrid – Tal y como estaba previsto, y según las líneas ya adelantadas desde FashionUnited, la compañía británica Arcadia, considerada la Inditex británica y dueña de un portafolio de cadenas de moda entre las que se incluyen las otroras populares Topshop, Dorothy Perkins, Topman o Burton, se declaraba en quiebra en el día de ayer y entraba en concurso de acreedores. Proceso que se encargará de regir, en calidad de administradora concursal, la consultora estratégica Deloitte. Desde donde aseguraban, a última hora de ayer lunes, que todas las tiendas de Arcadia continuarán operando, al igual que sus plataformas online y su cadena de suministros mientras dure todo este proceso en el que desde Deloitte, aseveraban, se encargará de buscar compradores para las distintas marcas comerciales del Grupo, integrado por las cadenas Topshop, Topman, Dorothy Perkins, Wallis, Miss Selfridge, Evans, Burton y Outfit.

“Buscaremos rápidamente muestras de interés y esperamos identificar uno o más compradores para asegurar el éxito de las futuras negociaciones”, se encargaba de apuntar Matt Smith, administrador concursal de Deloitte, a través de unas declaraciones recogidas por la agencia de noticias británica Reuters. “Como Administradores, nos gustaría agradecer a todos los empleados, clientes y socios comerciales del Grupo por su apoyo, en lo que apreciamos es un momento difícil”.

La mayor compañía británica víctima del coronavirus

Propiedad del magnate británico Philip Green desde el año 2002, cuando la adquirió por unos 850 millones de libras, Arcadia cuenta en la actualidad con una red comercial integrada por cerca de 444 tiendas en Reino Unido. Establecimientos que ocupa en régimen de alquiler, y a los que abría que sumar otras cerca de 22 tiendas en el extranjero, ubicadas en países como Canadá, Chile, Alemania, Filipinas, Arabia Saudí o los Estados Unidos. Una amplia red que sin embargo se ha visto inservible llegada la hora de mantener a flote la compañía frente a este panorama de extrema excepcionalidad devenido como consecuencia de la pandemia por coronavirus. A la que, en declaraciones a la misma agencia, apuntaba el director ejecutivo de Arcadia, Ian Grabiner, como principal causa del colapso económico del Grupo.

“El impacto de la pandemia del Covid-19, incluido el cierre forzoso de nuestras tiendas durante períodos prolongados, ha tenido un impacto severo en el comercio de todas nuestras marcas”, añadía Grabiner en declaraciones recogidas por la edición británica de FashionUnited. “A lo largo de este tiempo inmensamente desafiante, nuestra prioridad ha sido proteger los empleos y preservar la estabilidad financiera del Grupo con la esperanza de poder superar la pandemia y salir a luchar una vez superada”. “Sin embargo, finalmente, ante las condiciones comerciales más difíciles que jamás hayamos experimentado, los obstáculos que encontramos han sido demasiado severos”. Significándose así la pandemia como el golpe de gracia a una compañía que llevaba ya largos ejercicios mostrándose renqueante, consecuencia de su lenta adaptación a los nuevos gustos y tendencias de unos consumidores que encontraban en competidoras del Grupo, como las cadenas Zara, H&M y Primark o en las plataformas online Asos y Boohoo mejores alternativas a las propuestas desde las distintas marcas comerciales de Arcadia. Tendencia que desde la compañía ya observaban, y que ya le condujo a una reestructuración de su deuda y a la renegociación y el cierre de distintas de sus tiendas el pasado año.

“Nuestra prioridad ahora es la de trabajar en estrecha colaboración con los administradores concursales para ofrecer el mejor resultado posible a todas las partes interesadas, en particular a nuestros trabajadores y empleados de todo el Grupo”, destacaba Grabiner. “A lo largo de todo este proceso, la actividad comercial continuará en todas nuestras marcas. Nuestras tiendas permanecerán abiertas o volverán a abrir tan pronto como lo permitan las restricciones del Gobierno frente al Covid-19”, y “nuestras plataformas online estarán en pleno funcionamiento y el suministro para todos nuestros socios continuará”.

Una quiebra que pone en peligro 13.000 puestos de trabajo

Con su declaración de quiebra y su entrada en este proceso concursal, Arcadia ha puesto en situación de incertidumbre los cerca de 13.000 puestos de trabajo con los que cuenta la compañía. Cuyos administradores finalmente decidían rechazar la oferta de préstamo presentada por Frasers Group a finales de la pasada semana. Tras esa oferta, cuestionada, de crédito estará el abierto interés que el máximo accionista y fundador de Frasers Group, Mike Ashley, ha mostrado por adquirir Arcadia. Manifestaciones sobre las que volvía a incidir ayer lunes, y en las que diferentes analistas sitúan igualmente a otras compañías como Next, Boohoo o incluso a Marks&Spencer. Grupo precisamente que, el ahora empresario caído en desgracia, Philip Green, intentó adquirir en el pasado hasta en dos ocasiones, sin éxito.

Con un agujero de 350 millones de libras en su fondo de pensiones

Además de la difícil situación en la que se adentra ahora la compañía, en lo que se ha calificado como la mayor quiebra de una empresa británica como consecuencia de esta pandemia, queda también pendiente la cuestión de cómo terminará resolviéndose el agujero de cerca de 350 millones de libras con el que cuenta el fondo de pensiones de la compañía. Montante que desde Arcadia acordaron restituir con unos 210 millones de libros en garantías sobre activos inmobiliarios, y con la aportación de otros 100 millones de libras por parte de Tina Green, esposa de Philip Green y propietaria final, con cerca del 92 por ciento de las acciones, de Arcadia. Una situación que recuerda en exceso a la que se vivió durante la venta del grupo de grandes almacenes, propiedad de Green, BHS en 2015. Venta que se hico por la simbólica cantidad de una libra, y que terminó un año después, en 2016, con el cierre de la empresa, el despido de sus 11.000 trabajadores y con un agujero de 571 millones de libras en su fondo de pensiones. Agujero que, no sin resistencia, Green se vio finalmente obligado a sufragar en parte con un cheque de 363 millones de libras en 2017.

Frente a estos antecedentes, que ya pusieron entonces en entredicho la figura de Green —a lo que no ayudó ni ayuda el dividendo de 1.200 millones de libras que Arcadia daba a Tina Green en 2005—, y ante el riesgo de que los 10.000 empleados con los que cuenta el plan de pensiones de Arcadia deban terminar dependiendo de las pensiones públicas del Gobierno británico, era el laborista Keir Starmer quien abiertamente declaraba que “Philip Green debería hacer lo correcto y cubrir el déficit de pensiones de Arcadia”.

Mientras tanto desde el Gobierno, el secretario de estado de comercio, energía e industria Alok Sharma, a través de su cuenta oficial en Twitter, calificada de “noticia increíblemente triste” la declaración de quiebra de Arcadia. “Sé que este será un momento preocupante para los empleados y sus familias, especialmente en este periodo previo a las fiestas de Navidad”, añadía, pero “el Gobierno está preparado para apoyar a los afectados durante este periodo difícil”. “Se han designado administradores concursales y ahora se explorará si existe un camino viable para que continúe el negocio. Tengan la seguridad de que hoy no se han anunciado despidos y de que las tiendas seguirán operando”, explicaba Sharma.

“A lo largo de los próximos 3 meses, los administradores tendrán el deber de presentar un informe sobre la conducta de los directivos de la compañía ante el Servicio de Insolvencia, quien luego determinará si se requiere de una investigación completa”. Un proceso frente al que “estaré muy atento”, subrayaba el secretario de estado. “Para lo afectados, el regulador independiente del sistema de pensiones cuenta con una serie de poderes para proteger los planes de pensiones”, añadía Sharma, estando ahí “el Fondo de Protección de Pensiones para ayudar a proteger a los miembros” de aquellas empresas que se declaran en situación de insolvencia.

“Nos encontramos en una situación tremendamente desafiante para los minoristas, y seguimos plenamente comprometidos a apoyarlos, incluso a través de un paquete de ayudas sin precedentes por valor de 280 mil millones de libras” destacaba el secretario de economía británico. “Repito una vez más que el Gobierno está dispuesto a apoyar a los trabajadores afectados” y que lo hará “en las próximas semanas”.

Photo Credits: FashionUnited.

 

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