Las cadenas de valor, en jaque por Irán: Maersk envía sus buques al Cabo de Buena Esperanza
Madrid – Vuelven las tensiones a las cadenas globales de valor, tras el conflicto bélico que estallaba este sábado, 28 de febrero, en Oriente Medio, a raíz de los ataques contra Irán emprendidos de manera coordinada por los ejércitos de Israel y de los Estados Unidos. Hostilidades que ya han recibido respuesta por parte del régimen de los ayatolás, anunciando una impredecible escalada de los enfrentamientos ante la que no obstante ya ha tomado medidas la naviera Maersk, acordando desviar todos sus buques por el Cabo de Buena Esperanza.
Era a este respecto poco después de que se produjeran los primeros ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, en el marco de la operación bautizada como “Furia Épica” por el ejército estadounidense, cuando, conscientes de las tensiones e incertidumbres que eso volvía a suponer para las cadenas de valor globales —y especialmente para los envíos de petróleo y gas procedentes de los países del golfo Pérsico— desde Maersk hacían público un primer mensaje de alarma desde el que advertían de que la naviera se encontraba siguiendo “muy de cerca” la escalada del conflicto militar en Oriente Medio. Mensaje que completaban poniendo el acento en que la prioridad de la compañía iba a estar en garantizar la seguridad de su personal, la de sus activos y la de la carga de sus clientes, al tiempo en el que además revalidaban su compromiso con tratar de mitigar cualquier “impacto” de alto valor sobre las cadenas de suministro. Una suma de prioridades que, concretaban, les habían llevado ya en ese primer momento a poner en marcha “planes de contingencia”, aunque valorando su ejecución de manera individual para el caso concreto de cada envío y de cada buque en ruta.
“La seguridad de nuestro personal, nuestros activos y la carga de nuestros clientes sigue siendo nuestra principal prioridad, y continuaremos monitoreando la situación y tomando todas las medidas necesarias”, anunciaba la naviera a través de un comunicado con fecha del pasado 28 de febrero. Unas palabras que completaban destacando cómo “mantenemos nuestro compromiso de minimizar el impacto en las cadenas de suministro de nuestros clientes”, para lo que “hemos activado planes de contingencia”. “La situación sigue siendo inestable, con impacto en las operaciones de carga aérea y algunas interrupciones en las terminales de la región”, detallaban, por lo que “por el momento, esperamos que las decisiones sobre las rutas de los buques se tomen individualmente”, añadían, antes de concluir el mensaje señalando, primero, el que “mantendremos informados a nuestros clientes sobre la situación e informaremos sobre cualquier cambio específico lo antes posible”; y segundo, que “la aceptación de carga para Oriente Medio permanece abierta”.
Desvío al Cabo de Buena Esperanza
Menos de 24 horas después de ese primer comunicado, y a la vista de las crecientes incertidumbres y de las inestabilidades que han asaltado la región, la compañía naviera emitía según los prometido una —al menos por el momento— última actualización sobre la situación desencadenada sobre las cadenas de valor a raíz del conflicto que ha estallado en el golfo Pérsico. Una nueva misiva desde la que, con fecha en este domingo 1 de marzo de 2026, se informaba de la suspensión de todas las travesías de los envíos desde Oriente Medio y la India al Mediterráneo, y de las de Oriente Medio y la India a la Costa Este de los Estados Unidos, a través del estrecho de Bab el-Mandeb y del canal de Suez. Suspensión que se mantendrá “hasta nuevo aviso”, y para la que como alternativa se ha acordado desviar todos los buques de ambas rutas a través del Cabo de Buena Esperanza. Una desviación de rutas que traerá aparejada los recargos para los envíos que contempla la naviera para las interrupciones en el golfo de Adén, principal ruta marítima para los envíos con destino a Europa y a los Estados Unidos con origen en la India y Asia; ruta que Maersk tratará cuanto antes de volver a situar como la “prioritaria” para sus buques.
“Debido al deterioro de la seguridad en la región de Oriente Medio tras la escalada del conflicto militar, hemos decidido, en estrecha coordinación con nuestros socios de seguridad, suspender temporalmente las futuras travesías de Trans Suez por el estrecho de Bab el-Mandeb”. En respuesta, y “hasta nuevo aviso”, ha advertido la compañía naviera, “todas las travesías de los servicios ME11 (Oriente Medio-India al Mediterráneo) y MECL (Oriente Medio-India a la Costa Este de EEUU) se desviarán alrededor del Cabo de Buena Esperanza”. “La seguridad de nuestras tripulaciones, buques y la carga de nuestros clientes sigue siendo nuestra prioridad principal, y seguiremos monitoreando de cerca la situación y tomando las medidas necesarias”; reiteraban desde Maersk siguiendo con la línea de su primer comunicado. “Mantenemos nuestro compromiso de minimizar el impacto en las cadenas de suministro de nuestros clientes y los mantendremos informados sobre la situación”, añadían, y “una vez que la situación se estabilice y la seguridad lo permita, seguiremos priorizando la ruta Trans-Suez para los servicios ME11 y MECL, ya que es la forma más rápida, sostenible y eficiente de atender a nuestros clientes”.
Cierre del Estrecho de Ormuz
En cuanto a la situación, en cuanto al transporte de mercancías de los servicios que ofrece la naviera, en la que queda la otra orilla de la península arábiga, y en la que queda la propia región de Oriente Medio, desde Maersk han anunciado que se suspenden todos los envíos a través del Estrecho de Ormuz. Paso que de este modo queda cerrado, igualmente hasta nuevo aviso, para sus operaciones, decisión que implicará naturalmente de que cualquier servicio con escala en los puertos del Golfo Pérsico vaya a terminar por experimentar un retraso o ajuste. Una advertencia de la que han informado al tiempo en el que no obstante han vuelto a informar de que siguen manteniendo abierta la aceptación de carga con destino a Oriente Medio.
Así pues, “la aceptación de carga para Oriente Medio continúa abierta”, señalan desde Maersk, aunque “la seguridad de nuestras tripulaciones, buques y la carga de nuestros clientes sigue siendo nuestra principal prioridad”, insisten. Por ese motivo, y para lo que respecta a esta segunda orilla de la península arábiga, “suspendemos todos las travesías de buques por el Estrecho de Ormuz hasta nuevo aviso”. “Como resultado” de esa decisión, añaden según lo informado, “los servicios que hacen escala en puertos del golfo Pérsico podrían experimentar retrasos, desvíos o ajustes de calendario”.
- Las tensiones en las cadenas de valor globales se reavivan tras el conflicto en Oriente Medio que ha estallado a raíz de los ataques coordinados contra Irán por parte de Israel y Estados Unidos.
- Maersk ha desviado todos sus buques por el Cabo de Buena Esperanza y ha suspendido las travesías por el estrecho de Bab el-Mandeb y el canal de Suez, así como por el Estrecho de Ormuz, debido a la escalada del conflicto.
- La naviera y compañía logística ha informado de que en respuesta a las inestabilidades de la región, prioriza la seguridad de su personal, activos y carga, implementando para ello planes de contingencia para las rutas con origen la India y Oriente Medio y destino el Mediterráneo y la Costa Este de Estados Unidos, y manteniendo la aceptación de carga para Oriente Medio, aunque con posibles retrasos y ajustes en los servicios.
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