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LVMH se hace con las navajas Swiza y con la relojera L’Epée 1839

Por Jaime Martinez

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Reloj autómata creado por L’Epée 1839 para Louis Vuitton. Credits: LVMH.

Madrid – El holding multinacional francés especializado en el sector del lujo LVMH sigue tratando de ensanchar su huella más allá del ámbito de la moda, y refuerza ahora su negocio de alta relojería con la adquisición de la compañía suiza Swiza. Empresa propietaria, además de las conocidas navajas suizas, de la prestigiosa e histórica casa de relojes suiza L’Epée 1839, que pasa así a incorporarse a la cada vez más diversificada cartera de casas en propiedad del grupo en manos de la familia Arnault.

La adquisición de la compañía suiza, y de su principal activo, la casa L’Epée 1839, cerrada por un importe y bajo unas condiciones que no han querido hacerse públicas, la sitúan desde la dirección de LVMH como una última muestra más de su decisión y compromiso por proteger y preservar el histórico “savoir-faire” que sustenta a las máximas expresiones de la artesanía y del trabajo artesanal, bases mismas de su modelo de negocio enfocado al sector del lujo. Mismo propósito de otro lado que es el que les conduce, como bien suelen argumentar, a la adquisición de talleres artesanales vinculados tradicionalmente a su cadena de proveedores, como la curtiduría española Riba Gauxià adquirida a finales del pasado mayo, como por su lado parte una hoja de ruta de inversiones lideradas desde su división Métiers d’ Art, que no deja de ser reflejo de la misma estrategia que, a nivel de grupo, tratan igualmente de liderar desde LVMH, con el foco puesto sobre la artesanía y la excelencia en procesos cuidados y artesanales. Un sentido el de estas inversiones que no ha permitido más que afianzar el papel de la multinacional francesa como líder y grupo de referencia dentro de la denominada industria del lujo, a nivel global, mediante sonadas operaciones como la adquisición, completada en enero de 2021, de la casa de joyerías estadounidense Tiffay’s. Una compra que permitía a LVMH echar raíces y afianzar su posición, no ya solo en los Estados Unidos, sino más allá del ámbito de la moda sobre el que se sigue sosteniendo su milmillonario modelo de negocio, reforzándose en el sector de la alta joyería, del mismo modo que ahora lo hace en el de la alta relojería, con la compra de Swiza y de L’Epée 1839.

“L’Epée 1829 es una marca de objetos mecánicos de arte, con una pericia y ‘saber hacer’ únicos e inigualables”, no ha dudado en querer salir a poner en valor Fréderic Arnault, cuarto hijo de Bernard Arnault —presidente y CEO de LVMH—, y presidente y director ejecutivo de la división de relojería de LVMH desde el pasado 1 de enero de 2024, a lo largo de unas declaraciones difundidas desde la dirección de la misma multinacional francesa del lujo. “Sus creaciones abarcan siglos” de historia, avanzando “desde los relojes de los carruajes de los oficiales militares, hasta los cohetes espaciales”, o “las inspiraciones automovilísticas de la década de los 50”, compartiendo como hilo común su cualidad para la hora de atraer, desde su fundación y hasta el día de hoy, a todo el “público entusiasta de la mecánica fina”. Además, “L’Epée es también un fabricante de renombre, con capacidad para desarrollar y diseñar objetos y, en particular, con una capacidad única para interpretar las complejidades relojeras en tres dimensiones”; cuestión que se pone de relevancia al observar cómo “la mayoría de los componentes de la empresa se producen internamente, lo que demuestra su gran capacidad creativa”. Desde las singularidades bases de su modelo de negocio, “L'Epée ha iniciado una serie de asociaciones relojeras, que mantendremos y desarrollaremos junto a Arnaud Nicolas”, actual director ejecutivo de la casa de relojes suiza y quien, siguiendo con el sentido de las palabras de Arnault, parece que se mantendrá en su puesto al frente de la firma. Mientras que al tiempo, apostilla Fréderic Arnault, desvelando con sus palabras cuáles parece que han sido algunos de los grandes atractivos que han llevado hasta la firma de esta adquisición, “me encuentro entusiasmado ante el potencial creativo sin explotar con el que cuenta varias casas de LVMH”, para la hora de “asociarse con esta “pericia expecional” que atesora tras sus muros la casa relojera L’Epée 1839.

Primera gran operación de Fréderic Arnault como CEO de LVMH Watches

Con sede en el Cantón suizo de Jura y fundada en el año 1839, hace 185 años, L’Epée ha logrado a través de sus cerca de dos siglos de historia contar con un lugar propio, y principal, dentro del sector de la alta relojería, hasta el punto de que sus creaciones, ponen en valor desde LVMH, han servido en innumerables ocasiones como regalo de estado, entre primeros ministros, presidentes y familias reales. Una muestra de su “saber hacer” de la que ya eran conocedores desde el holding multinacional francés, desde el que han venido impulsando precisamente, y de manera reciente, asociaciones creativas entre L’Epée y sus casas Louis Vuitton y Tiffany’s, como las que del mismo modo tratarán de seguir estimulando a partir de ahora, con estas y otras firmas de su cartera de marcas propias, mientras reformulan sus operaciones y las dinamizan, como parte ya del ecosistema de casas de lujo de LVMH.

Sobre esta cuestión, y en lo que no deja al tiempo de desvelarse como una noticia que no sabemos del todo bien cómo se habrán tomado en el seno del holding suizo especializado igualmente en el sector del lujo, la Compagnie Financière Richemont, L’Epée 1839 pasa a sumarse tras su adquisición a los nombres de las casas Tag Heuer, Zenith y Hublot, como parte de la división de alta relojería de LVMH, LVMH Watches. Área en torno a la que se aglutinan todos los intereses de la multinacional en el estratégico sector de la alta relojería, enmarcada a su vez dentro de su división de Relojería y Joyería, y parte de su modelo de negocio que se encuentra bajo la dirección de Frédéric Arnault desde el pasado 1 de enero de 2024. Fecha en la que el cuarto hijo de Bernard Arnault pasó a ocupar la silla del cargo de nueva creación de director ejecutivo de LVMH Watches, desde su por entonces, y desde el año 2020, puesto como director general de la casa Tag Heur. Firma a la que permanecía ligado desde el año 2017, parece desvelarse que como parte de un proceso de capacitación y de suma progresiva de responsabilidades, desde el que en este nuevo ejercicio ha terminado escalando hasta tomar el control de todas las casas de relojería del grupo multinacional francés. Unas responsabilidades desde las que sigue respondiendo ante la figura de Stéphane Bianchi, director general de la división de Relojería y Joyería, mientras lidera una decidida estrategia enfocada a fortalecer y a reforzar el posicionamiento y el papel de LVMH dentro de la industria de la relojería. Objetivo para el que ahora, con la compra de L’Epée 1839, Frédéric Arnault termina de completar su primera gran operación como principal directivo de la multinacional, y miembro de su junta directiva.

A este respecto, y puesto en su justo contexto, al cierre de su último ejercicio completo de 2023, la división de Relojería y Joyería se posicionaba como la tercera mayor, por volumen de negocio, del ecosistema LVMH, con unos ingresos totales anuales por valor de 10 902 millones de euros (+3 por ciento frente al año anterior). Unos niveles de facturación sensiblemente inferiores a los 42 169 millones de euros (+9 por ciento) facturados por la división de Moda y Artículos de Piel, la principal pata del negocio de LVMH, pero ya no tanto con respecto a los 17 885 millones (+20 por ciento) en ingresos del área de Retail Selecto, en el que se enmarcan las operaciones de empresas como Sephora; pero por encima de los de divisiones clave como Perfumería y Cosmética, con ventas anuales por 8 271 millones de euros (+7 por ciento), y Vinos y Bebidas Espirituosas, con ingresos por 6 602 millones de euros (-7 por ciento). Unas cifras, y un rendimiento, que a ojos de LVMH seguirían mostrando un gran potencial para la compañía de poder crecer a través de este segmento de su modelo de negocio, más aún en un contexto de enfriamiento de la demanda de consumo de moda-lujo, y dada la gran resiliencia que estaría demostrando en contra el sector de la alta relojería, y también el de la alta joyería, como bien han puesto en evidencia las cuentas de Richemont. Multinacional precisamente suiza que, en contra de lo que ocurre con el modelo de LVMH, tiene en la Joyería y en la Alta Relojería, y no en la moda, su principal soporte, con unas ventas anuales que alcanzaron a dispararse hasta los 14 242 millones de euros (+6 por ciento), en joyería, y hasta los 3 767 millones de euros (-3 por ciento), en relojería, en un debilitamiento que justamente es el que estaría tratando de aprovechar ahora en beneficio propio LVMH con el objetivo de ganar terreno en este sector. Eso, sin olvidar que la incorporación de L’Epée 1839 al ecosistema de LVMH se realiza a través de la adquisición de Swiza, especialmente popular y conocida por sus reconocidísimas navajas multiusos, todo un símbolo del país alpino.

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