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¿Qué le espera a Alaïa tras la salida de su director creativo?

Cuando Pieter Mulier presente su última colección para Alaïa este marzo, pondrá fin a una de las etapas creativas más discretas y a la vez más eficaces de la moda parisina reciente. Discreta no por su falta de impacto, sino todo lo contrario, porque se ha resistido al espectáculo en favor de la coherencia, la contención y un profundo respeto por los códigos de la casa.

Tras la muerte de Azzedine Alaïa en 2017, Richemont actuó con cautela. Durante varias temporadas, el estudio continuó sin un sucesor oficial, preservando el ritmo de la casa y su posicionamiento casi anti-fashion: sin la presión de las temporadas, sin puestas en escena teatrales en la pasarela y sin una búsqueda forzada de relevancia. El nombramiento de Mulier en 2021 marcó un cambio, no una ruptura, sino una evolución. Mantuvo el rigor escultural, la filosofía de priorizar el cuerpo y la obsesión por el corte, al tiempo que modernizaba sutilmente la oferta y, lo que es más importante, ampliaba las categorías clave para un grupo de lujo: bolsos, zapatos y accesorios.

El resultado no fue solo un renovado interés por parte de la crítica, sino también un impulso comercial tangible. Alaïa volvió a ser un objeto de deseo en las alfombras rojas, en las editoriales y en los balances de cuentas. Ese éxito hace que la próxima decisión de Richemont sea mucho más compleja que la primera.

¿Quién podría suceder a Mulier?

La pregunta obvia —¿quién será el siguiente?— es también la más peligrosa. Alaïa no es una marca que se beneficie de diseñadores estrella ni de estéticas virales. Es poco probable que Richemont coloque a un provocador o a un “genio desconocido” recién salido de la escuela. En su lugar, es posible que el grupo busque perfiles transversales: diseñadores con un liderazgo creativo demostrado, capacidad para trabajar dentro del lenguaje de una casa y experiencia en hacer crecer un negocio sin diluir su esencia.

Los nombres que circulan discretamente en los círculos del sector suelen dividirse en dos grupos. En primer lugar, diseñadores sénior que han trabajado durante mucho tiempo en un segundo plano, directores creativos de segundas líneas, manos derechas de larga trayectoria o jefes de estudio que entienden cómo construir sistemas, y no solo colecciones. En segundo lugar, diseñadores con experiencia en casas donde se cruzan la disciplina, la artesanía y un minimalismo sensual, como los que pasaron por el Céline de la era Phoebe Philo, los estudios de Raf Simons o incluso antiguos colaboradores de la propia Alaïa.

En otras palabras: menos protagonismo y más sustancia.

¿Qué pasará con el equipo?

Igualmente crucial es la cuestión de la continuidad. El éxito de Mulier no fue individual, sino estructural. Sus equipos de estudio, merchandising y accesorios fueron fundamentales para traducir los códigos de Alaïa en un negocio de lujo moderno. Richemont querrá conservar la mayor parte posible de ese conocimiento institucional, especialmente en marroquinería, donde el impulso es más difícil de recuperar una vez que se pierde.

La permanencia del equipo creativo dependerá en gran medida de quién sea el próximo en ser nombrado. Un fichaje transversal podría priorizar la estabilidad; la llegada de una estrella podría insistir en un reinicio.

Y luego está la CEO, Myriam Serrano. Bajo su liderazgo, Alaïa ha logrado algo poco común: credibilidad creativa y crecimiento de los beneficios. Si Mulier se dirige efectivamente a Versace, como se rumorea desde hace tiempo, es casi seguro que el Grupo Prada querrá rodearlo de un equipo directivo sólido y de confianza. El nombre de Serrano ocuparía un lugar destacado en esa lista. Richemont, por su parte, estará muy interesado en conservarla, sabiendo que una rotación de directivos en este momento podría desestabilizar la marca justo cuando ha encontrado su equilibrio.

Un momento decisivo para Richemont

Para Richemont, Alaïa ya no es un proyecto de legado que deba protegerse, sino una marca en crecimiento que requiere una cuidadosa planificación de la sucesión. El próximo director creativo necesitará a partes iguales inteligencia para el diseño y fluidez comercial, alguien capaz de trabajar dentro de los límites en lugar de en contra de ellos.

Este artículo fue originalmente publicado en otro idioma dentro de la red internacional de FashionUnited y después traducido al español usando una herramienta de inteligencia artificial.

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