Balmain entra en su nueva era de la mano de Antonin Tron
París (Francia) - En su primer desfile al frente de Balmain, el diseñador francés Antonin Tron ha propuesto este miércoles una colección rock y sensual, en la línea de su predecesor Olivier Rousteing, durante la tercera jornada de la Semana de la Moda de París dedicada a la moda femenina de Otoño/Invierno 2026.
Como homenaje a la pasión de Pierre Balmain por el cine, el desfile se ha celebrado en un edificio del decimocuarto distrito de París donde se rodó la escena final de la película “Al final de la escapada” de Jean-Luc Godard, protagonizada por Jean-Paul Belmondo (1960).
En la primera fila se encontraban grandes damas del cine como Naomi Watts y Diane Kruger.
La casa Balmain, marcada por los catorce años de reinado de Olivier Rousteing, había hecho del glamour comercial para las alfombras rojas su seña de identidad. Antonin Tron, fundador de la marca Atlein y con experiencia en Givenchy, Louis Vuitton o Balenciaga, fue nombrado director artístico a finales de noviembre, una semana después de la sorprendente marcha de Rousteing.
Su primer desfile ha mostrado una ruptura evidente, con siluetas menos encorsetadas: las modelos desprenden elegancia, pero caminan sin trabas, revelando una colección muy prêt-à-porter en la que casi todos los looks son adaptables a la calle, al día a día de una mujer activa.
La paleta cromática de caza de Dries Van Noten
En Dries Van Noten, la moda para el próximo invierno despertaba el deseo de un té cozy en la campiña inglesa, con trajes de tweed, plumíferos tan ligeros que se mecían con el viento, trenchs envolventes y faldas largas de satén, todo ello en una paleta cromática inspirada en la caza y el fuego de una chimenea.
Nombrado en diciembre de 2024, Julian Klausner ha heredado una casa marcada por la lealtad a la visión poética de su fundador, a veces alejada de los códigos del mercado, pero idolatrada por los modistas más vanguardistas.
Un Courrèges más sobrio
Previamente, en la maratón de desfiles parisinos, Courrèges ha vuelto a derribar un tabú: el de la combinación, siempre considerada visualmente sacrílega, del azul marino y el negro, mezclados en todo tipo de materiales, desde el cuero y el algodón hasta el punto y el cuero para el próximo invierno. Cabe destacar el famoso “Olsen tuck”, en referencia a la marca de plena tendencia de las hermanas Olsen y a ese maxicuello que se levanta y atrapa el pelo para crear un efecto de mujer con mucha prisa.
La icónica marca francesa de los años setenta, rescatada del olvido por el diseñador Nicolas Di Felice, ha presentado este miércoles un desfile innegablemente más sobrio de lo habitual en cuanto a escenografía, espacio e invitados, lo que ha suscitado algunas dudas sobre la salud financiera de su inversor, el holding Artemis, propiedad de la familia Pinault.
Sobre todo porque la otra casa de moda de Artemis, la firma parisina Giambattista Valli, ha vuelto a cancelar su desfile esta temporada de forma discreta, negándose a hacer cualquier comunicación sobre su situación.
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