Cada vez menos esmóquines negros en las alfombras rojas

Arneses brillantes, chaquetas tornasoladas, a cuadros: en los últimos años los hombres desafían cada vez más el dogma del esmoquin negro en las alfombras rojas, una señal del comienzo de una nueva era dorada de la moda masculina más libre de estereotipos. Ha corrido mucha agua desde los Óscar de 2009, hace solo diez años, cuando la alfombra roja parecía un desfile de pingüinos: todos los invitados masculinos vestían esmoquin negro y camisa blanca.

En la última ceremonia de los Globos de Oro el mes pasado, vimos a Timothée Chalamet con un arnés brillante firmado por Vuitton, a Idris Elba con una chaqueta verde y a Bradley Cooper con un traje blanco de pies a cabeza. "Siempre ha habido hombres que se destacan en términos de vestimenta, pero solo desde hace unos dos años los medios de comunicación tradicionales lo aceptan mejor", estima Andrew Gelwicks, un estilista entre cuyos clientes figuran varios actores emergentes, como Brandon Flynn.

Ahora "puedes verlos con un esmoquin y zapatillas deportivas o con una sudadera debajo", dice Sascha Lilic, un estilista que ha trabajado con Lenny Kravitz y Adrien Brody, entre otros.

El músico y productor Pharrell Williams seguido del actor y cantante Jared Leto se encuentran entre los primeros en ir más allá de la imagen del original de turno (Mickey Rourke o Spike Lee) para convertirse en referencias afiladas que marcaron pauta en el mundo de la moda.

"Tenemos la suerte de vivir con una generación que adora ver las nuevas tendencias de las celebridades masculinas en la alfombra roja", explica el estilista Danyul Brown, quien ha colaborado con el cantante John Legend y el rapero Tyga. "Hoy", dice, "ser considerado el hombre mejor vestido (en la alfombra roja) es tan competitivo como lo es para las mujeres".

Evolución social

Esta liberación de los hombres en las alfombras rojas refleja una importante evolución de la sociedad, resultado de varios factores. El más reciente de ellos es el cuestionamiento de los criterios de masculinidad y las limitaciones de género. "Las personas ahora tienen la oportunidad de expresar su género, independientemente de su identidad, en un rango más amplio", observa Gelwicks.

"La forma en que nos vestimos es una parte muy importante de expresar nuestra identidad". Y no es solo en el lado masculino que las mentalidades evolucionan. "Las mujeres dejan cada vez más a los hombres ser creativos, sin pensar: 'Se robó algo de mi armario' o 'es muy femenino'", sostiene Lilic. Otro factor: impulsados por el nuevo culto al ejercicio físico, pero también por la influencia del "skinny" (ropa más ajustada) del diseñador Hedi Slimane, "los hombres se cuidan cada vez más", opina.

"Experimento"

A esto se suma el auge de las redes sociales, que fomenta la búsqueda de una mayor personalización para sobresalir. "Los hombres quieren atención, ser reconocidos y que se hable de ellos" en los medios de comunicación, dice Brown. "Les gusta ser felicitados por su apariencia".

Y la revolución de la alfombra roja lleva estos cambios mucho más allá de un pequeño microcosmos de celebridades. "Las alfombras rojas, por no mencionar a los diseñadores y estilistas que trabajan detrás de escena, son una referencia que nos inspira a todos cuando elegimos qué ponernos", dice Brown. Para los estilistas, limitados por mucho tiempo a elegir un traje negro en lugar de otro, todo cambió.

"Ahora puedo experimentar con muchas más posibilidades", dice Gelwicks. E "incluso cuando trabajo con hombres que quieren usar traje y corbata, buscamos una corbata o unos zapatos más 'originales'". "Esto nos exige la misma inversión para un hombre que para una mujer", cuenta Lilic. "Tienes que pensar quién es él, quién quiere ser y la historia que quiere contar a través de su ropa".

"Es genial porque podemos hacer nuestro trabajo", celebra, "es decir, jugar con la ropa".(AFP)

Photo: Jean-Baptiste LACROIX / AFP

 

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