Del mostaza al fucsia sobre leopardo o el acento turquesa: esta es la fórmula de color que nos deja MBFW Madrid
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Después de varios años en los que los neutros conquistaron tiendas, armarios y hasta a Pantone —que eligió como color del año 2026 una suerte de blanco, decepcionando a quienes esperaban del organismo del color por excelencia una elección más “osada”—, la moda parece dispuesta a recuperar el color, con Copenhague como uno de sus principales focos de efervescencia y parada obligada en el peregrinaje de las cool girls de la moda de todo el mundo que no confían en el poder del total look negro como uniforme infalible.
Durante la última edición de MBFW Madrid —que todavía tiene por delante su última jornada— el color ha tenido un protagonismo especialmente interesante sobre la pasarela. No tanto por la presencia general del mismo, como por las combinaciones, contrastes y diálogos cromáticos propuestos por los estilismos. Una conversación especialmente pertinente en una edición marcada, indiscutiblemente, por la salida de los desfiles de la "caja negra" de Ifema, que se ha materializado en una puesta en escena particularmente agradable y más conectada con la ciudad.
Y, en ese nuevo escenario, el color parece haber encontrado también una manera de salir de la neutralidad. Vista en conjunto, la pasarela madrileña deja menos una paleta que una gramática. Estas son algunas de las combinaciones cromáticas más interesantes que hemos visto sobre la pasarela.
Mostaza, camel y crudo
Antes de adentrarnos progresivamente en combinaciones más exuberantes, empezamos por los tonos más contenidos de la mano de “Chroma”, la propuesta con la que la firma Adolfo Domínguez se preguntaba precisamente qué es realmente el color. En su imaginario, el amarillo mostaza es terroso, casi sucio, y por eso se comporta como un básico junto al camel y el crudo, este último en una versión de raya diplomática. Juntos consiguen una paleta magnética.
Pizarra, mantequilla y turquesa
Pedro del Hierro apostó por el gris pizarra como una alternativa al negro, acentuada por acentos turquesa en puños y vueltas que combinan a la perfección con el suave tono mantequilla. Esa misma armonía cromatica adoptó un carácter más lúdico en la propuesta de Agatha Ruiz de la Prada, con un vestido mantequilla lleno de lunares en el mismo tono turquesa.
Al prescindir del turquesa y encarar directamente el tono mantequilla con el gris, esta tonalidad pastel adquiere todo el protagonismo, como también vimos en Pedro del Hierro, una combinación que funciona igual de bien en primavera que en otoño, convirtiéndose en una apuesta atemporal lista para llevar desde ya.
Rosa empolvado, coral y cobalto
En el extremo opuesto, la colisión deliberada del negro, lima y violeta. Aquí el color no acompaña, discute. Y sin embargo la mecánica es la misma que en los looks más suaves, con una base neutra rota por dos acentos saturados que suben el volumen.
Acromatyx lo plantea a bloques y a pleno pigmento —top negro translúcido, cinturilla violeta asomando, pantalón lima satinado—, con los tres colores enfrentados de tú a tú. Ernesto Naranjo optó por un degradado, manteniendo el negro en la banda superior y disolviendo el lima hacia el violeta, convirtiendo la colisión en transición.
Negro, verde y rosa
Palomo Spain propuso una variación de esa misma lógica en clave más cálida, con camisa negra, fajín verde hierba al talle y pantalón rosa palo que consiguen repartirse el protagonismo.
Rojo, azul claro y marfil
Como un acento sobre el azul del denim, el rojo nos recuerda que la teoría de su uso inesperado, sigue vigente para levantar un look. En Moises Nieto lo vemos en un cuello rizado rojo sobre camisa negra, un vestido rojo intenso rebajado por un fajín de azul celeste. Palomo Spain lo lleva al extremo contrario con un total look de denim azul claro en el que el rojo irrumpe a través de una boa de plumas.